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sábado, 14 de febrero de 2015
jueves, 12 de febrero de 2015
martes, 3 de febrero de 2015
miércoles, 28 de enero de 2015
"Ya no quiero vivir sin ti" Marga Gil Roësset dejó un sobre en el primer piso de la calle Padilla 38, en Madrid. Allí vivían Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez, en un edificio proyectado por el arquitecto Bernardo Giner de los Ríos como casa palacio. Muy de mañana, la joven escultora y pintora hizo el último recado y regresó a Las Rozas, a casa de su tío Eugenio. Buscó la pistola del abuelo, comprobó las balas del tambor y a media tarde se abrió un clavel de sangre en la sien derecha. Era el 28 de julio de 1932. El suicidio de Marga Gil Roësset llenó la casa de luto. Marga era escultora y pintora. A los 10 años publicó sus primeras ilustraciones acompañando algunos cuentos de su hermana Consuelo. Después fue afianzando su pasión por el arte y, ya con la escultura como entusiasmo primero, entró de alumna en el taller del pintor López Mezquita y después al amparo del escultor Victorio Macho. Pero ella, difícil de domar, prefirió aprender a manejar trepanador y buril con reglas propias. Juan Ramón Jiménez tardó un día en abrir el sobre póstumo de Marga. Un día en leer las 68 páginas que contenía. Un día en comprender que aquella muchacha de 24 años que se había alojado un balín entre los parietales lo hizo por un amor incalculable. Un amor desenfrenado. Por una colérica admiración a él, a su poeta. 'El diario de Marga', escrito a lápiz, compulsivo a ratos, intenso, doliente, con la caligrafía desguazada en algún momento, ha permanecido inédito 82 años hasta la edición que presenta ahora la Fundación José Manuel Lara siguiendo las pautas de Juan Ramón, que lo conservó dentro de una carpeta amarilla con una inscripción autógrafa: "Lo de Marga". Y dentro, las cuartillas junto a recortes y fotografías de aquella muchacha descompensada de amor y con un talento al que temprano le madrugó la madrugada. Juan Ramón y Zenobia dejaron España en 1936. Buena parte del archivo de la pareja quedó al cuidado de su fiel Juan Guerrero Ruiz. "Entre otras piezas, conservó la carpeta amarilla con 'Lo de Marga' y el busto que la escultora hizo de Zenobia, hoy en la casa-museo del poeta en Moguer (Huelva)", explica Carmen Hernández-Pinzón, representante del legado del Nobel. "Durante años, el 'Diario de Marga' obsesionó a Juan Ramón. Y entre los encargos principales que le hizo a mi padre estaba el de recuperarlo y algún día sacarlo a la luz. La muerte de Marga fue un durísimo golpe para Zenobia y para él. Desde que la conocieron a la salida de un recital de ópera en Madrid, Marga se convirtió en presencia constante. Y jamás traspapelaron el recuerdo. Es más, en Juan Ramón siempre quedó un cierto poso de amargura". Tardó tiempo el poeta en dar noticia a Zenobia de aquel pomo de desesperaciones que le dejó Marga en 68 folios: "Este manuscrito me lo dejó la pobre Marga la mañana del día que se mató. Como yo estaba esa mañana abstraído en mi trabajo y creí que lo que me dejaba Marga era algún poema para que yo se lo repasara, no lo miré ese día. Además, ella me dijo: 'No lo leas ahora'. No te lo he dado porque creo que es mejor no dártelo. Tampoco puedo romperlo; sentiría como si rompiera a Marga muerta. Puedes leerlo. Pero no varíes de sentimiento por Marga, ni pienses mal de ella". Zenobia ni varió el sentimiento ni pensó mal. La historia es la que es. La muerte es lo que queda. "Y es que... Ya no quiero vivir sin ti ... no... ya no puedo vivir sin ti... tú, como sí puedes vivir sin mí... debes vivir sin mí (...) Mi amor es infinito!... La muerte es... infinita... el mar es infinito... la soledad infinita...". Es el último rastro de Marga Gil Roësset. En 'Españoles de tres mundos', Juan Ramón le dedicó un hermoso texto donde daba cuenta de lo que ella supuso de gracia y revelación: "Si pensaste al morir que ibas a ser bien recordada, no te equivocaste, Marga. Acaso te recordaremos pocos, pero nuestro recuerdo te será fiel y firme. No te olvidaremos, no te olvidaré nunca. Que hayas encontrado bajo la tierra el descanso y el sueño, el gusto que no encontraste sobre la tierra. Descansa en paz, en la paz que no supimos darte, Marga bien querida". El poeta siempre tuvo en la mesilla de su escritorio una pequeña foto de la joven artista, enmarcada. La misma que hoy ilustra la portada de la edición de su diario. Tantos años después. Antonio Lucas.
martes, 27 de enero de 2015
miércoles, 21 de enero de 2015
sábado, 20 de diciembre de 2014
Debería, por ejemplo, empezar por viajar más, por viajar menos, por no viajar en absoluto. Debería hacer las paces con mi padre, debería depender menos de mi padre, debería ver a mi padre más seguido. Debería salir de esta casa en la que paso tanto tiempo sola, debería quedarme en casa y no salir a aturdirme con gente que no me importa en absoluto. Debería terminar mi novela. Debería renunciar a este trabajo que detesto. Debería ir a bailar antes de ser el más viejo de la discoteca. Debería divorciarme. Debería empezar a usar toda esa ropa que hace años que no uso. Debería ir a recitales. Debería invitarla a cenar, invitarlo a un bar, decirles que soy gay. Debería parar con la cocaína. Debería probar alguna vez un trago, debería beber menos, debería dejar de beber. Debería aprender a tocar la guitarra. Debería ir a África mientras todavía puedo caminar. Debería cambiar de analista, conseguir un analista, dejar de ir al analista. Abandonar las pastillas. Ceder. No ceder. Arrojarme en paracaídas, tomar un curso de buceo, poner un hotel en la montaña, un bar en una playa de Brasil. Ir más despacio, ponerme en marcha, no mirar atrás. A fin de año, más que nunca, la vida no es la vida sino una patética declamación de buenas intenciones, una renovación del permiso de postergarlo todo, una fe idiota en que nunca será demasiado tarde para nada. “Toda la inmortalidad que puedes desear está presente / aquí y ahora”, escribió el poeta chileno Gonzalo Millán en Veneno de escorpión azul, su diario de vida y de muerte, y esa bestia terrible de la poesía, la uruguaya Idea Vilariño, dijo, mejor que nadie, peor que nunca: “Alguno de estos días / se acabarán las bromas y todo eso / esa farsa / esa juguetería / las marionetas sucias / los payasos / habrán sido la vida”. Leila Guerriero.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
"The Leftovers" - (2014) De lo mejor que he visto en tiempo. Desaparece el 2% de la población y nadie sabe por qué. Pero no importa, porque la trama se centra en el 98% restante que se queda. En cómo reaccionan, cómo se sienten, cómo se ubican y recuperan en un mundo en el que nada tiene sentido. Es una serie llena de mensajes reflexivos, llegas a dudar de que sea norteamericana. Con una banda sonora excepcional a cargo de Max Ritcher, una fotografía fantástica, con escenas emocionalmente perturbadoras; y unas interpretaciones buenas, muy buenas me atrevería a decir. The Leftovers para mí es una serie diferente, que no es para todo el mundo, pero que, si le das 3 o 4 capítulos, te impactará seguro. ¿Qué sentido tiene todo? ¿Realmente merece la pena? ¿Qué hacemos aquí, a dónde vamos?
martes, 16 de diciembre de 2014
miércoles, 19 de noviembre de 2014
"Junkie" - (1953) - (William S. Burroughs) -------------------------------------------- "La morfina pega primero en la parte de atrás de las piernas, luego en la nuca, y después se extiende una gran relajación que despega los músculos de los huesos y parece que uno flota sin límites, como si estuviera tendido sobre agua salada caliente. cuando esta relajación se extendió por mis tejidos, experimenté un fuerte sentimiento de miedo. tenía la sensación de que una imagen horrible estaba allí, más allá de mi campo de visión, moviéndose en cuanto volvía la cabeza de modo que nunca podía verla. sentí náuseas; me tumbé y cerré los ojos. pasaron una serie de imágenes, como si estuviera viendo una película: un enorme bar con luces de neón que se hacía más y más grande hasta que calles y tráfico quedaron incluidos en él; una camarera traía una calavera en una bandeja; estrellas en el cielo claro. el impacto físico del miedo a la muerte; el corte de la respiración; la detención de la sangre. " William Burroughs Yonqui (fragmento)
miércoles, 1 de octubre de 2014
martes, 30 de septiembre de 2014
lunes, 22 de septiembre de 2014
domingo, 14 de septiembre de 2014
viernes, 12 de septiembre de 2014
lunes, 8 de septiembre de 2014
domingo, 7 de septiembre de 2014
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